Dibujos en servilletas de bares que estuve haciendo de manera periódica entre 2005 y 2015. En la mayoría de ellas contaba anécdotas, reflexiones o aforismos que se me ocurrían cuanto estaba por ahí y que, con el tiempo, acabaron por representar un recuerdo intachable de viajes y aventuras. Aún hoy me gusta lo efímero del soporte, se prestan a lo espontáneo y provocan en aquel que las ve un extraño deseo de consumir dos o tres más.
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